Emaya lleva a cabo tareas de limpieza y mantenimiento en el interior de los depósitos de Son Tugores
La Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado de Palma (Emaya) ha iniciado esta semana las tareas de limpieza y mantenimiento de los depósitos reguladores de agua de Son Tugores encaminadas a asegurar el buen funcionamiento de esta infraestructura construida en 1932. La operación de limpieza del interior de los depósitos requiere de una complicada operación previa de coordinación de las entradas y salidas del agua para consumo con el fin de dejar vaciar progresivamente la totalidad de los 11.000 metros cúbicos de agua contenida en cada depósito y por lo tanto permitir la entrada de los trabajadores. La actuación se lleva a cabo de manera alternativa en uno y otro depósito para no interrumpir el suministro.

Más de una treintena de operarios de Emaya participan en esta actuación, que comenzó el pasado lunes con la instalación de luces en el interior del primer depósito y con el inicio de la limpieza de las paredes y el suelo con agua clorada a presión. El saneamiento de los depósitos se hará conjuntamente con una empresa externa especializada. El paso siguiente será el secado, la inspección y reforzamiento de la infraestructura sustituyendo los elementos que puedan estar desgastados por el paso del tiempo.


Eva Sastre, directora de Explotación de Emaya, explica los trabajos de limpieza y mantenimiento a la presidenta de Emaya, Cristina Cerdó. Al lado, (esq. a derecha) el director técnico, Llorenç Mestre, la gerente, Malén Tortella, y el jefe de Mantenimiento, Àngel Femenias.

El departamento de Explotación de Emaya, que ha aprovechado la bajada de demanda de agua que se produce en esta época del año para poder dar respuesta a las necesidades de consumo con un único depósito sin que esto afecte a la presión y el suministro, cumple mediante esta actuación con las exigencias de la Conselleria de Salut i Consum sobre mantenimiento de los depósitos de agua potable.

La construcción de los depósitos de Son Tugores fue encargada por el Ajuntament de Palma al ingeniero municipal Josep Zaforteza i Mussoles en tiempos de la Segunda República española, sirviéndose del diseño proyectado por Pere Garau. Estos depósitos supusieron en aquel momento un enorme salto cualitativo y sobre todo cuantitativo en la provisión de agua potable a la ciudad de Palma, una función que 77 años después todavía continúan cumpliendo.

Estos grandes espacios de almacenamiento se nutren de las aguas procedentes de las fuentes naturales de Palma (Font de La Vila, Font de Mestre Pere y Font d’en Baster) a través de la planta de escorrentías, de los embalses de Cúber y Gorg Blau previo paso por la potabilizadora de Lloseta, de los pozos de la zona norte (Estremeres, Alaró, Borneta y Can Negret) y de la planta potabilizadora de agua salobre ubicada también en Son Tugores.