Ninguna molestia y grandes beneficios medioambientales

13-08-2009
Pequeñas acciones como por ejemplo cerrar bien los grifos, ducharse en lugar de bañarse o evitar el uso del inodoro como papelera suponen un gran ahorro de agua en el ámbito doméstico. Gestos sencillos que combinados con otras como por ejemplo usar la lavadora con la carga completa o regar las plantas de buena mañana o al atardecer pueden llegar a ahorrar hasta un 50% del consumo en nuestros hogares.

Las cifras hablan por si solas: un grifo abierto consume unos 10 litros cada minuto, optar por la ducha ahorra cada vez unos 100 litros de agua, mientras que hacer un buen uso del agua del WC no deja perder los 6 y 10 litros que sí se hace de lo contrario. El mayor consumo de agua en verano causado sobre todo por el calor y, en el caso concreto de Palma, por la mayor densidad poblacional hace que el índice medio de consumo de este bien en Ciutat suba un 24%, pasando de los 2'37 millones de metros cúbicos mensuales a los 2'94 millones de metros cúbicos.

Esta circunstancia se debe traducir en un comportamiento especialmente cuidadoso de los hábitos diarios que debe prolongarse los 365 días del año. Con esta premisa por bandera, el Área de Medio Ambiente del encabezada por Cristina Cerdó promueve toda una serie de actividades con el fin de potenciar el uso razonable de un bien tan preciado que, incluso, resulta esencial para la propia subsistencia.

Dentro de este objetivo se enmarcan campañas de concienciación y sensibilización medioambiental como por ejemplo los programas de Ecobarriades y Ecollar que trasladan a los barrios de Palma, e incluso a los domicilios de los ciudadanos, iniciativas para favorecer el cambio hacia hábitos domésticos más sostenibles. Las recomendaciones y sugerencias para ahorrar agua se completan con el reparto de material para reducir el consumo como aireadores para los grifos o bolsas para cisternas; estas últimas capaces de ahorrar 1 litro de agua en cada tirada.

Pero no son los únicos instrumentos al alcance del ciudadano para conseguir este objetivo. Desde Emaya se impulsan proyectos domésticos de ahorro de agua y la financiación a dos años de los contadores individuales. De hecho, desde la entrada del nuevo equipo gestor de Emaya, un total de 177 contadores comunitarios han sido sustituidos por 2.655 individuales, tanto financiados por la empresa municipal como desembolsados directamente por los propietarios.

Asimismo, la empresa municipal ha puesto en marcha la tarifa progresiva en aumento, el coste de la cual varía según el grado de consumo. Se penaliza así a los que más gastan: a más litros gastados, más caro resulta el metro cúbico de agua. Todas estas medidas van acompañadas de una serie de consejos prácticos de ahorro como por ejemplo la reparación de los grifos que gotean para ahorrar hasta 30 litros al día; instalar grifos de duchas de bajo consumo o limitadores de caudal para ahorrar entre un 30 y un 60%; instalar W.C. con sistemas que ajusten la descarga a las necesidades reales; buscar distintivos identificativos de productos ahorradores de agua a la hora de una nueva adquisición y plantar vegetación mediterránea autóctona.

Y es que no hay que olvidar que pese a que Ciutat no tiene en este momentos problemas de abastecimiento, sí ha conocido épocas de carencia. Contar con la gran ventaja de tener una importante diversificación de recursos hídricos (embalses, manantiales, potabilizadora, desaladora y acuíferos), todos ellos a buen nivel, no puede hacer bajar la guardia.

Consciente de la importancia de dar un servicio adecuado de agua, Emaya ha desarrollado varias actuaciones encaminadas a hacer frente a la obsolescencia de algunas de las infraestructuras por las que discurre este bien. Así en Camp Redó ha puesto en marcha la renovación de las conducciones de agua potable para solucionar un viejo problema de rupturas de la red que dejará de afectar a 13.000 viviendas y a 40.000 personas.

La mejora de la red de alcantarillado de la ciudad en 24 puntos, la dotación de este bien a zonas que hasta el momento no contaban con este servicio, la renovación de las estaciones de impulsión en Sant Agustí y el Portitxol o el cierre del anillo de aguas regeneradas para renovar un tramo conflictivo han perseguido el mismo objetivo: mejorar el servicio de agua ofrecido al ciudadano para que éste se involucre en su uso responsable.